"La mujer que hace un rato andaba de puntillas, avanza a
grandes pasos con soltura, enseñando a sus ojos al fin el
nuevo día.
No mira para atrás, ya no le acecha el miedo. Su verdugo
se muere en un sueño de alcohol envenenado... mientras,
ella se libera triunfante, rescatando en su marcha la
dignidad robada".
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